Monday, May 08, 2006

Pa los que quieran contribuir...

Como dije en el primer post, este es un blog para compartir nuestros recuerdos de Susan. Si alguien quiere postear anecdotas, comentarios o simplemente un saludo sincero a su memoria, favor aviseme como un comentario o mandeme un mail a juanb3d@yahoo.com, para volverlos miembros del blog.

Saludos

La Susan de joven.



Cortesia sin permiso del Ponce. Christian si te molesta que postee esto, me avisas. En serio.

La carta del Ponce

Amigos,
El 3 de mayo en Denver, Colorado, murió Susan McQuillan, nuestra maestra y amiga. Cumpliendo su voluntad no se realizó ceremonia alguna, fue cremada y sus cenizas se arrojarán al mar. Los cinco ecuatorianos que tuvimos la suerte de poder
acompañarla en sus últimos momentos (Marcela Santana, Iván Alzate, Jorge de los Santos, Guillermo Buchelli y yo) representamos a la multitud de gente que de ser el caso se habría reunido en su casa en Cumbayá para mostrar el inmenso cariño que ella se supo ganar en el país que también fue suyo. La tercera hija, de entre cinco (+ un hombre), de un carpintero de origen irlandés y una ama de casa de sangre alemana, salió de su natal Montana para comerse el mundo cuando bien joven. Se casó a los 24 años pero su matrimonio duró poco tiempo. Nunca tuvo hijos. A sus cuarenta fue una de las primeras Ingenieras de Televisión en los Estados Unidos y trabajó para NBC como "Broadcast Engineer". Por las calles de New Orleáns manejaría su Porche 911 Turbo con la misma pasión con la que atormentó a sus alumnos en sus más de veinte años de cátedra ¡Siempre fue ella! Se retiró de NBC para encargarse del comando general de las telecomunicaciones, sirviendo al gobierno español, en las olimpiadas de Barcelona de 1992. 12 años después volvería a las olimpiadas, esta vez en Atenas, para de nuevo, como ella mismo lo dijo, "aprender la lección". En 1995, mientras trabajaba para WGN, recibió una propuesta de la Universidad San Francisco de Quito. Harta del invierno y lista para enfrentar un nuevo reto la aceptó de inmediato. Lo que sucedió allá lo saben mejor que yo. El nuevo siglo le trajo un cáncer de pulmones, que se tornó en tumor cerebral y luego en una metástasis hasta los huesos. Nunca se lo dijo a nadie sino hasta el final; fiel a su costumbre de mostrar su lado más duro. Los que la conocimos, sin embargo, supimos siempre que la máscara ocultaba una mujer maravillosamente sensible. Hasta dos días antes de su muerte salía a diario al balcón a ver la caída del sol que en Denver ilumina las Montañas Rocallosas. Pocos meses antes había perdido parte de la motricidad y respiraba con dificultad. El lunes por la tarde los paramédicos que la llevaron al centro de cuidados donde falleciera dos días después tuvieron, antes de subirla a la ambulancia, que esperar a que termine el tabaquito: compañero fiel de sus momentos más difíciles. Por la noche pasó con su hermana Kathy. Y el martes por la mañana lo hizo con los "mialcriadous" que pudimos estar ahí en representación de toda su gente. Respondió al beso que le di en la mano con un "I'm not fragile Ponce" y a la caricia del Jorge con una sonrisa. Al Iván le preguntó entre riendo "¿did I invite you?" Y luego pidió salir a fumar un cigarrillo. "¿Do you know how many cigarettes we have robbed you?", le pregunté. "Yes, I know", me dijo, "we quit smoking", agregué. Nunca respondió. Salimos al jardín. Amaba los jardines. Sería el último cigarrillo de su vida y lo fumo con gusto, como habiendo cumplido la tarea. No sé si logro sentir la música de arpa que la compositora, una mujer muy hermosa, tocó maravillosamente por la tarde. Pero sé que la música me sumergió en un viaje por esos intensos momentos junto a la "señora" McQuillan. Me acordé de su llavero de mil llaves que colgaba en el cuello, de sus órdenes, de su fino humor negro, de las fiestas que nos organizó, de la club verde que adoraba (servida en vaso de vino, jamás en jarro), de sus chucaquis del lunes, de la Rana René sobre el monitor, del chivo que tenía como mascota, del colegio que nos construyó y, sobretodo, de su forma muy especial de ganarse el cariño de todos nosotros en la manera que había logrado ganarle a la vida: Peleando. Murió el miércoles a las cuatro de la mañana, según dicen las enfermeras, en paz. Nos deja sus memorias, sus lecciones y una foto suya vestida de Darth Vader en los corredores de nuestra querida USFQ.>>¡Susan te vigila!

Christian Ponce

Susan nos vigila...

Amigas, amigos,

Este es un rinconcillo del Internet para acordarnos de Susan McQuillan. Esa gringa grandota que a fuerza de carino violento, nos ensenio un monton de cosas utiles, no solo en lo profesional sino, mas aun, para ser buenas personas.

Hace no mucho (poco mas de 14 meses) que tengo el honor y la alegria de ser padre, y desde hace un poco mas, pienso y repienso las respuestas que le dare a mi hijo cuando el me empiece a preguntar de todo: papa, de donde vienen los ninios (esa es facil, los ordena uno por amazon), papa, cual es el mejor equipo de futbol (facil tambien), papa, que pasa despues que las personas se mueren? Gulp... esa no es tan facil, principalmente porque nunca he pasado por la experiencia de morirme. Que contestar? Lo que nos dijo la religion catolica, que las almitas van al cielo? Lo que nos dice la "razon justa y procesadora", que se acaba todo y que la muerte es el fin de una persona como tal?

El fallecimiento de Susan me dio una idea mas clara de que responderle a Samuel cuando me pregunte eso. Tal vez cuando una persona muere, su alma no es un vaporcito con alas que se va al cielo, sino que su alma es el recuerdo y el carino que dejo aca, entre todos los que la conocimos.

Susan nos dejo su alma: fuerte, tierna, hermosa.

Para que nos acordemos mejor, y sin el permiso del Ponce, voy a copypastearles la semblanza que de Susan hizo el mencionado Ponchito y que creo que a todos nos hizo llorar y sonreir un poco. Por fa todo el que tenga algo que compartir, labia sentimentalona como la mia y hasta humor negro-azuloso como el Sociopata, pongame un comentario o mandeme el texto al mail y lo subimos.

Abrazos
Bonoh